XI.IX.MMI

Trabajaba en una librería, en la zona once. Tenía dieciocho años. Seguía la nota por radio, creyendo que era una de esas bromas estilo Orson Welles (1938). Tardé varios minutos en advertir que no era así.

Me habría gustado pensar que no estaba preparado para ello, quizás no esperándolo; pero lo estaba. Lo estuve desde tiempo atrás. Finalmente, el día llegó. 2.982 fallecidos. La cifra, eventualmente, es sólo un número. No se trata de la cifra. No se trata del pasado. Y el mundo lo sabe. La Humanidad lo sabe.

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